
Perpetuando su deambulante caminata no espera mas que el momento llegue, ese momento justo y directo en el que sentirá, escuchará y observará todo lo que en sus sueños presagio. Esta consiente vive de simismo y se alimenta de toda su eterna ira, camina de noche, porque el día le espanta; el día su debilidad, pero no su mortalidad, puede vivir al sol como a la luna, lo que no puede es dejar de pensar en aquella situacion que lo puso en este estado tan deplorable y esa sumisión a ser nadie entre tantos... Clemencia, es lo que sugiere, dolor es lo que se le inflinge, decadencia el estado en que se sitúa, mortalidad, pero sin las ganas de morir a manos suyas... Evitó hace ya tanto tiempo esos caminos que llevan a la perdición y por el contrario, se le ve sonriente ante la sociedad, ocultando aquel dolor ocasionado por peder algo tan suyo y de Dios, esa bendición caída del cielo y que no solo se fue sino que consigo se llevo algo mas preciado que el oro o la riqueza infinita, el ha perdido a su hijo y sobre todo a perdido a su flor de sol, aquella a la que en días sinceros le llamaba su esposa...
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